neoliberalismo

El capitalismo tiene solo 200 años… 250 tal vez. Con la Revolución Francesa podemos decir que el mundo se liberó de las monarquías y empezaron a surgir personas emprendedoras, libres del Monarca… Poco a poco comenzó el ciudadano a ocuparse de su propia economía. Un poco más adelante en la historia, ya aparecían los primeros señores capitalistas que con mucha honra eran dueños de sus propios negocios y con mucho orgullo podían darle trabajo a más gente. Pero el capitalismo no quedó en la cuestión personal del pequeño emprendedor…

Las corporaciones antiguas eran asociaciones de personas (“accionistas responsables legalmente”) constituidas por el Estado para realizar una función. Tenían estatutos muy claros, el tiempo de funcionamiento de las mismas era limitado a la acción, es decir, que se limitaban a hacer eso para lo que habían sido creadas, no tenían propiedad ni podían ser propietarios de otras empresas. Estaban totalmente reguladas por el Estado, ya que servían al Bien Público.

Se trataba de entidades subordinadas y estaba sobrentendido que su existencia era un beneficio otorgado por del Estado a un grupo de personas responsables, porque con sus objetivos y acciones servían al Bien Público, es decir, las regulaba el Estado de principio a fin.

Poco a poco estos accionistas responsables se dieron cuenta de que si se liberaban del control del Estado, obtendrían un poder inmenso que les permitiría, de una manera “más o menos encubierta”, dedicarse a obtener riquezas ilimitadas.

Para eso, los abogados empezaron a buscar por un lado cómo “limitar” la responsabilidad de los accionistas y, por otro lado, cómo independizarse de quien había creado las corporaciones: el Estado. Es decir, de la gente, del pueblo… y de la presión del Bien Público (ya que no es eficiente trabajar para el bienestar general si lo que se busca es el lucro personal, es demasiada gente a repartir el pastel).

En la misma época, en EEUU, la lucha contra la esclavitud ganaba espacio, apareció la 14ª enmienda que dictaba que ningún Estado podía negar la libertad de las personas, ni su vida o propiedad sin el debido proceso legal. Esta enmienda, por supuesto, estaba orientada a que los Estados (los que integraban EEUU) no pudieran quitar la vida, la libertad y la propiedad a las personas negras, como venían haciendo la mayor parte de su corta historia.

Los abogados de las corporaciones fueron al Tribunal Supremo y dijeron:

– Nuestros clientes son personas (jurídicas) privadas de tomar sus propias decisiones y deben también ser libres del Estado para que éste no pueda quitarles la vida o la propiedad sin el debido proceso legal.

Y el Tribunal Supremo (también abogados) dijo:

– Bueno. Tienen razón, son libres.

Esto no es solo una anécdota de abogados vivillos. En los expedientes que datan de 1890 a 1910 quedaron registrados 307 juicios relacionados con la 14ª enmienda, de los cuales 19 fueron realizados por personas físicas afroamericanas y 288 fueron hechos por Corporaciones liberándose del Estado.

Usaron la muerte de 600.000 ciudadanos que lucharon por defender esta enmienda para comenzar lo que hoy conocemos como Neoliberalismo: las empresas al poder con los mismos derechos que las PERSONAS.

¿Cuál es el objetivo de las personas?

¿Cuál es el objetivo de las corporaciones?

Sin duda, responder la primera pregunta es existencial, profunda, difícil… Pero responder la segunda, es demasiado simple.

El Liberalismo se le adjudica a John Locke (1632-1704), quién fuera un médico y filósofo que se atrevió a decir que Dios no decidía sobre las cuestiones mundanas de los hombres y que por lo tanto ningún hombre podía adjudicarse los “dichos de Dios” sobre las cuestiones mundanas.

Es un planteamiento que a día de hoy parece simple, pero en esa época donde recién se empezaba a conocer que la Tierra NO era el centro del Universo, sino que girábamos alrededor del SOL, las palabras de Locke intentaban liberar a las personas comunes del poder de los Monarcas, líderes religiosos y terratenientes, que se imponían incluso decidiendo quién era esclavo y quién no porque Dios así lo había dispuesto.

Por lo tanto, el padre del Liberalismo, en realidad, lo que hizo fue liberar al ciudadano común de las imposiciones de Dios dictadas a través de unos pocos hombres.

Esto obviamente influía en la economía. Pero no en el sentido que el Neoliberalismo hoy exige su libertad de mercado.

El Liberalismo económico de Locke se refería a la libertad de los ciudadanos para tomar decisiones cotidianas, no al libre mercado y mucho menos a su libertad incondicional e irrespetuosa con la vida misma.

Para Locke, en 1650 era imposible pensar en un “libre mercado”, cuando por esos días el Monarca no solo decidía quién era esclavo y quién no, sino que también decidía si la cosecha era para alimentar al pueblo o se vendía 100% al reinado vecino mientras el pueblo moría de hambre… Y nadie lo discutía porque era ejecutado.

 

Fuentes:

 

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